miércoles, 30 de diciembre de 2009

La educación primaria en Francia en la década de 1880. La organización de un sistema nacional como servicio público, laico, obligatorio y gratuito.


  • De las leyes fundamentales a la guerra

A finales del siglo XVIII, se transforman el sistema educativo francés como un servicio público, constituida por los principios educativos del Parlamento, sobre la obligatoriedad, laicidad y gratuidad. Fatídicamente lo que es nuevo, lo que es positivo, lo que puede servir para mejorar las condiciones de vida del pueblo, entra en conflicto con la ideología y los intereses de un grupo de personas que subyugan a la nación.

Francia veía en la instrucción pública un remedio contra la inmoralidad o delincuencia y requería llevase a todos los rincones del país. En temas anteriores conocimos que los franceses discutían fuertemente sobre los proyectos educativos que mejorarían las condiciones de las escuelas públicas, pero faltaba arreglarse algunos cabos sueltos, fue hasta la década de 1879 a 1889 que aparecieron las leyes escolares o “leyes fundamentales” de Ferry y de Goblet.

Leyes fundamentales

Modificaciones en los niveles educativos.-

1.-Enseñanza superior

Ley del 8 de marzo de 1880: Suprime los jurados mixtos y prohíbe a los establecimientos libres tomar el título de universidad.

2.-Enseñanza secundaria La gran reforma de los programas de 1880.
Ley del 21 de diciembre de 1880: La fundación de escuelas abiertas para muchachas.

3.-Enseñanza primaria

Se fundan las escuelas normales de Fontenay y Saint Cloud.

Ley del 9 de agosto de 1879: Instituye en cada provincia una escuela normal para mujeres.

Ley del 1 de junio de 1878 y del 20 de marzo de 1883: Facilitan la construcción de las casa escuelas.

Se revisa la organización pedagógica y se transforman los programas.

La enseñanza primaria como un servicio público que está constituida por los principios fundamentales de la gratuidad, laicidad y obligatoriedad.

Ley del 16 de junio de 1881: Gratuidad total.

Ley del 28 de marzo de 1882: Obligatoriedad, lo padres tienen que enviar a sus hijos de los siete a los 13 años, salvo que antes de esa edad obtuvieran su certificado de estudios. Laicidad en los programas, que se traduce en la supresión de la enseñanza del catecismo.

Ley de 1882: Laicidad de los locales escolares, prohibidos a los ministros de los cultos.

Ley del 30 de octubre de 1886: Se prohíbe que el personal escolar enseñe alguna religión.

Los republicanos defendían los tres principios elementales de la educación pública- la gratuidad, laicidad y la obligatoriedad- , que estaban aunadas al perfeccionamiento de un sistema educativo nacional concebido como un “servicio público”, cuyo objetivo primordial era el de cerciorarse que las futuras generaciones recibieran educación y por lo tanto, impulsaran el desarrollo técnico, productivo y económico. En el momento en que le asignaron al Estado el papel de vigilar que todos los niños tengan el derecho de recibir instrucción, los tres principios se fundamentan.

Sin embargo, los tres principios anteriores recayeron en un punto de debate, nadie estaba conforme sobre el futuro de las escuela primarias, dentro de esta guerra ideológica situamos a cuatro grupos, los primeros tres forman parte de un grupo de líderes republicanos: los radicales, los gambettistas, los ferrystas (republicanos positivistas) y la iglesia católica. Los radicales rechazaban la gratuidad y la obligatoriedad, manifestaban que la escuela era un centro de caridad y que estaba en el deber de los padres el de enviar a sus hijos, siendo más que un objeto de moral, que por obligación jurídica. Desde mi punto de vista los ferrystas tenías mucha razón, la escuela primaria gratuita se acercaba a las posibilidades económicas de las familias de clase media y baja. Por lo que se luchaba era la igualdad y el término de caridad es algo despectivo para describir las condiciones de la gente más humilde, que en aquel tiempo, se trataba de la clase campesina. El papel del Estado es hacer valer los derechos de los niños de estudiar y el deber de los padres es enviarlos para ser instruidos, con la finalidad de mejorar su calidad de vida.

La laicidad fue el tema más debatido en contra de la Iglesia, término que se refiere a que está no tiene el derecho de interferir en los asuntos de la escuela, ya que, como bien sabemos en todo el mundo alcanzó a dominar la mentalidad de las personas y a juzgar de la manera más cruel los actos humanos o más bien, intentó explicarnos a su modo la verdad sobre el universo. El líder republicano Ferry, siendo ministro en la Cámara de 1877 logró resolver los problemas que afectaban al sistema educativo, pero no el problema de la laicidad. Él pensaba que los más expuestos ante esta lucha anticlerical eran los estudiantes, ya que los maestros tenían la libertad de conciencia de enseñar religión, unos contarían con el suficiente conocimiento para impartírselo a los niños y otros en cambio, recurrirían a mentir en cuanto a este tipo de conocimientos llegando a confundir a los educandos con conceptos incompletos sobre Dios y el origen del Universo. Para ello, era imprescindible la secularización de la instrucción pública, cuya finalidad era erradicar en todas las escuelas primarias la influencia de la religión. “No es un ataque hostil” argumentaba Ferry y lo amparaba aludiendo que la secularización se trataba sólo de una distribución de competencias y de responsabilidad, una especie de “cada quien lo suyo”.


En aquel tiempo, la Iglesia católica era una imponente doctrina política y social, que gobernaba a la mayoría de los pueblos. Como un acto de protección ante la secularización de la enseñanza primaria, insinuaron que los niños estarían indefensos ante los males que gobiernan el mundo sino estos no recibían la educación cristiana, evidencia que pone de manifiesto su profundo temor de que la escuela pública remplazara sus viejas creencias, supersticiones, misticismo y la sumisión ciega al clero. El miedo era más grande si se trataba de desamortizar los bienes eclesiásticos y la gente comenzará a reflexionar sobre sus formas de vida, sin que las cuestionaran ante la religión.


Los ferrystas se encontraron con el problema de definir la moral cristiana y la moral laica. La moral cristiana se refiere el hecho de respetar lo que en la biblia se estipula, en cuanto a los sagrados mandamientos. En cambio, la moral laica le brinda a los ciudadanos la libertad de conciencia de elegir qué forma de vida quieren llevar, siempre y cuando se respeten las normas sociales y se fomenten el espiritu nacional.


A la Iglesia le retiraron sus bienes eclesiásticos. Entonces, las acciones imprudentes de los gambettistas y radicales, por eliminar la religión del ámbito escolar, le acumularon a los Ferrystas más problemas. Los radicales en París se precipitaron en el retiro de los crucifijos de las escuelas, sin esperar el voto de las leyes, y sin dar prueba de mucho respeto, tacto o discreción. Más tarde, los católicos estimaban que algunos manuales de instrucción civil atacaban a la religión. Ante esta situación Ferry logró en 1889 llegar a los siguientes acuerdos en la Cámara de 1877, evitando los disgustos entre la Iglesia, las comunidades y las escuelas primarias : 1) Los ministros religiosos que lo solicitaron pudieran ser autorizados, bajo ciertas condiciones, a impartir enseñanza religiosa en los locales escolares fuera de clase; 2) Laicidad en los programas escolares; 3) Laicidad de los locales escolares: dirigida a los prefectos -y no a las autoridades universitarias- pide no colocar emblemas religiosos en los locales nuevos o renovados, y, en otros casos, respetar el deseo de las poblaciones; y 4) El decreto de la ley del 16 de junio de 1881: Los congregantes que enseñaban en las escuelas públicas estaban sometidos “ a la obligación del diploma”.


La religión obstaculizó al sistema educativo a nivel mundial, para constituirse como servicio público; un caso parecido fue lo que transcurrió en México, todavía podemos observar su influencia con los alumnos que asisten a la escuela primaria, en la cual intervienen una multitud de sectas. Una de las principales causas de carencias de estos valores y patriotismo en estas sectas de no llevar al pie de la letra la normatividad que expone la secretaria de educación pública, bajo el mandato de constituir ciudadanos cívicos y soberanos al servicio del pueblo nacional. Los maestros laboramos en comunidades arraigadas a un tipo de secta religiosa, por lo tanto, tenemos que aprehender a convivir con cada una de ellas, bajo una combinación de respeto hacia la escuela.




  • “…que la mujer pertenezca a la ciencia o que pertenezca a la Iglesia”
Dentro de las novelas literarias como el de Don Quijote, María de Jorge Issach, los bandidos del rio frío, entre otras podemos encontrar hechos que narran las discriminaciones que sufren las mujer por nuestro sexo, dejándoles el papel de la manutención del hogar y de los hijos. El matrimonio era tan sólo un contrato donde se vendían los derechos de la mujer a mejor postor, prácticamente su educación estaba limitada a recibir el catecismo y a prepararse como esposa. Su papel era secundario o más inferior que la del cualquier hombre, sólo podían desempeñar trabajos como el de costurera, cocinera o mucho más terribles. La Iglesia hacia tirar sus derechos por la borda, con sólo mencionar que Eva salió de la costilla de Adam y que por esta razón religiosa, estaban sometidas a los hombres.

Ferry describía estas desigualdades y que era el tiempo de reflexionar si la mujer debía pertenecer a la Ciencia o la Iglesia. Apoyaba que las mujeres poseyeran los mismos derechos que los hombres, de ser instruidas y participar activamente en los asuntos de la sociedad, porque todos conformaban parte de una nación. Él pensaba que la mujer debía ser emancipada de la Iglesia, ya que de esta forma se reestructuraría la unidad familiar, mejorando la forma de convivencia entre ambos sexos, en una igualdad que aseguraría el bienestar intelectual y emocional de los hijos. Atacando los problemas de desigualdad social, marginación, inmoralidad y delincuencia, que giraban en torno de la nación.


En la actualidad, sabemos que la mujer tiene la misma capacidad que los hombres en intelecto y fuerza, podemos encontrar a Marie Curie ganadora de un premio nobel en Química y hechos más notables como su participación en las olimpiadas mundiales y la televisión.


      • Las concepciones y las prácticas pedagógicas.

      Las pequeñas escuelas que se formaron en el siglo XVIII tenían como meta enseñar al alumno a saber leer, escribir y contar. La instrucción pública estaba centrada a que el alumno aprendiera mediante un saber empírico, todo lo que el hombre debe saber en su vida para formarse como un ciudadano autónomo. Después surgirían las escuelas primarias de los Gréard y de los Buison, cuya innovación pedagógica utilizaba el enfoque Enciclopédico, en la enseñanza de historia, geografía, ciencias prácticas, para hacer un campesino sagaz y un buen ciudadano.

      Los dos objetivos de la enseñanza primaria funcionan como “utilitarias y educativas”. Ser utilitarias, en el sentido de que el niño “aprenda todo lo que no está permitido ignorar”, conocer el medio que le rodea y saber trabajar en el campo o el oficio en que se desempeñen sus familias. Lo educativo, es que el niño se eduque en valores, normas y principios morales para ser un buen ciudadano.

      Posteriormente, aumenta el número de niños que prosiguen sus estudios en la enseñanza primaria superior o secundaria. La lectura menciona que al entrar al curso superior para los muchachos se convierte en una “clase de fin de estudios” y con esto, alcanzado los 13 años están especializados para “hacer cualquier cosa”. Esto en un futuro acarrea graves consecuencias, puesto que los egresados no tienen la capacidad intelectual en el desempeño de un trabajo que sea bien remunerado que mejoren expectativas de vida y por lo tanto, se encuentran desempleados.


      En las décadas siguientes el progreso de los métodos de enseñanza se hace más evidente, donde podemos localizar dos tipos que se complementan al mismo tiempo:


      1.-Proceder intuitivo: “Debe partir de objetos sensibles, hacer que los niños los vean y los toquen, desprendan evidencias y se remonten poco a poco a los principios, comparando y generalizando. Desde este punto la lección de las cosas, ejercicio de observación, incluso de experimentación científica, recibe un estatuto ejemplar”


      2.-Método activo: “Es un llamado constante al esfuerzo del alumno que lo liga al maestro la búsqueda de la verdad”

      El proceder intuitivo lo concibo como un aprendizaje constructivista, esto me recuerda a las lecturas de Desarrollo Infantil, permitirle al niño en sus primeros años a que se acerque a conocer los objetos, manipularlos y de esta forma va comprendiendo la realidad que le rodea. Algo parecido menciona Celestin Freinet en relación al aprendizaje, hay que dejar que el niño se exprese, si quiere dibujar que dibuje, aprenderá a leer leyendo, a escribir escribiendo. Este aprendizaje se da mediante la observación, mientras que el proceder intuitivo que acompaña este tipo de aprendizaje, se acompaña de preguntas y la formulación de hipótesis para intentar descubrir un nuevo conocimiento. No obstante, este tipo de métodos son mal empleados en la escuela primaria, ya que se menciona que el aprendizaje se realiza mediante el estudio de un “manual de las cosas”, la realización de un resumen, las actividades se convierten más en un ejercicio de atención y de memorización, el típico aprendizaje tradicionalista donde el maestro piensa que el alumno es un ser activo que ya posee el conocimiento pero que necesita “ser despertado”. Es decir, el niño es conducido aprender por sí sólo, bajo sus propios preconceptos y nadamás.

      La instrucciones de 1938 y 1947 buscan resolver el contenido de los manuales, que debían ser de carácter práctico-epistemológico, algo así como invitar a los estudiantes a aprender más teoría y realizar prácticas de campo. Son varias las causas las que favorecieron la pedagogía de la desconfianza, en primer lugar, los Buisson y los Ferry entregaron a instituciones tradicionales y jerárquicas- las escuelas normales y la inspección- la tarea de difundir una pedagogía innovadora. Esto prolongo los castigos de los “magister con palmeta”. La forma de enseñanza era común en todas las escuelas: --para mantener a los alumnos tranquilos se les daban deberes y lecciones, ejercicios silenciosos y de corrección rápida--.

      En resumen, los maestros utilizaban una pedagogía autoritaria y pocas referencias del cómo utilizar los manuales de enseñanza. Su práctica pedagógica se reducía en enseñar las lecciones mediante resúmenes y dictados, favoreciendo la memorización. Todo esto reforzado por la falta de recursos didácticos, que hacían de las clases monótonas y faltas de motivación. Es hasta en 1920 que aparecen los libros de color, para este tiempo se mejoran las prácticas pedagógicas, ya que se comienza el estudio de la psicología infantil, pero todavía se vislumbra una preocupación mayor por formar adultos para una sociedad rural, comerciante, ahorradora y democrática.