
Por “público” entendemos lo que es de todos y todas, aquello que desarrolla oportunidades entre los individuos que conforman una sociedad. En cambio, educación es una palabra utilizada habitualmente en el ámbito escolar y familiar, para hacer referencia al conjunto de conocimientos, valores, actitudes y formas de comportarse que se les trasmite a los jóvenes. Educación recibida por un instructor, que es la persona encargada de guiar, conducir e instruir al individuo en una cierta edad, para desenvolverse con éxito dentro de la sociedad. Siendo en casa donde se le brinda la mayor parte de los conocimientos básicos que debe dominar como el lenguaje, los valores y la cultura de su pueblo. Posteriormente, los individuos al asistir a la escuela (instituciones que pueden ser privadas o públicas, pilares que forman a la sociedad en sí), reciben los conocimientos elementales (matemáticas, lectura, escritura, etc.) que les servirán para toda la vida. Un concepto más amplio sobre educación, se concibe como el “proceso de socialización y de endoculturación -proceso en el que la generación más antigua transmite sus formas de pensar, conocimientos, costumbres y reglas a la generación más joven- de las personas tienen a través del cual se desarrollan capacidades intelectuales, físicas, destrezas, habilidades y formas de comportarse”.
Entonces, la educación pública es la igualdad de oportunidades entre las personas, para satisfacer el desarrollo del pueblo y de la ciudadanía. También se le denominada así como sistema educativo de cada país, estructura educativa que comprende la planeación, supervisión o ejecución directa de planes de estudios y educación escolarizada de diversos niveles académicos. En México podemos encontrarla de la siguiente manera: Educación Inicial (1 a 2 años), Preescolar (3 años), Escuela primaria (seis años), Escuela secundaria (3 años), Preparatoria o nivel medio superior (3 años) y Educación superior (de 4 a 8 años). El sistema educativo en los países industrializados o subdesarrollados, puede variar en ciertos aspectos, considerando las ventajas que se obtienen invirtiendo y asegurando el progreso de la nación. Dentro de su normatividad exclusiva, protegida por la constitución política de una nación, está constituida por al menos dos o tres principios básicos siguientes: una educación que sea laica, gratuita y obligatoria. Dentro de cada institución o nivel educativo, se prohíbe excluir a las personas por su sexo, raza, situación económica, discapacidades y su procedencia social.
“Educación para todos” es una frase que acostumbramos manejar para describir la educación pública. El gobierno está a cargo de ella, quien llega a proporcionar la planta física y docente, y hasta materiales existentes. Educación pagada por los impuestos de los ciudadanos y de los pocos recursos que el Estado destina para asegurar el bien de la población en general. En México sabemos que se proporciona del P.I.B, sólo menos del 5 % para el mejoramiento de las condiciones educativas, cifras insuficientes que no alcanzan para suplir la necesidades de las escuelas y pagar mejores salarios a los maestros. Ya que la minoría, que es la clase política o la clase alta asegura su bolsillo a costa del sufrimiento de los demás. Una situación muy diferente a la que ocurre en otros países que aseguran la integridad de la nación, proporcionando más del 20 %.
Esperando que el ensayo sea de su agrado, me despido de usted.
Entonces, la educación pública es la igualdad de oportunidades entre las personas, para satisfacer el desarrollo del pueblo y de la ciudadanía. También se le denominada así como sistema educativo de cada país, estructura educativa que comprende la planeación, supervisión o ejecución directa de planes de estudios y educación escolarizada de diversos niveles académicos. En México podemos encontrarla de la siguiente manera: Educación Inicial (1 a 2 años), Preescolar (3 años), Escuela primaria (seis años), Escuela secundaria (3 años), Preparatoria o nivel medio superior (3 años) y Educación superior (de 4 a 8 años). El sistema educativo en los países industrializados o subdesarrollados, puede variar en ciertos aspectos, considerando las ventajas que se obtienen invirtiendo y asegurando el progreso de la nación. Dentro de su normatividad exclusiva, protegida por la constitución política de una nación, está constituida por al menos dos o tres principios básicos siguientes: una educación que sea laica, gratuita y obligatoria. Dentro de cada institución o nivel educativo, se prohíbe excluir a las personas por su sexo, raza, situación económica, discapacidades y su procedencia social.
“Educación para todos” es una frase que acostumbramos manejar para describir la educación pública. El gobierno está a cargo de ella, quien llega a proporcionar la planta física y docente, y hasta materiales existentes. Educación pagada por los impuestos de los ciudadanos y de los pocos recursos que el Estado destina para asegurar el bien de la población en general. En México sabemos que se proporciona del P.I.B, sólo menos del 5 % para el mejoramiento de las condiciones educativas, cifras insuficientes que no alcanzan para suplir la necesidades de las escuelas y pagar mejores salarios a los maestros. Ya que la minoría, que es la clase política o la clase alta asegura su bolsillo a costa del sufrimiento de los demás. Una situación muy diferente a la que ocurre en otros países que aseguran la integridad de la nación, proporcionando más del 20 %.
Esperando que el ensayo sea de su agrado, me despido de usted.
México, último lugar en educación de la OCDE
EFE
Hay 4 años de diferencia de formación entre mexicanos y finlandeses
Las diferencias por nivel de conocimiento en ciencias entre los alumnos finlandeses de 15 años y los mexicanos de esa misma edad, primeros y últimos en la clasificación de la OCDE, equivalen a cuatro años de formación.
La información la dio hoy en conferencia de prensa Bernard Hugonnier, uno de los responsables del informe PISA sobre la evaluación del nivel de formación de los 30 estados integrantes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y de otros 27 países, que en total representan el 90 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) mundial.
Los alumnos finlandeses encabezaron la lista con 563 puntos, seguidos de los de Hong Kong (542), Canadá (534), Taiwán (532), Estonia y Japón (531 cada uno).
México era el último de los 30 países de la OCDE con 410 puntos, por detrás incluso de Turquía (424) y Grecia (473), y también por debajo de otros países que no pertenecen al conocido como el "Club de los países desarrollados", como Chile (438) y Uruguay (428).
No obstante, peores calificaciones que los estudiantes mexicanos obtuvieron los de otros tres países latinoamericanos que participaron en el estudio: Argentina (391), Brasil (390) y Colombia (388).
Los más de 150 puntos que separan a Finlandia de México equivalen a unos cuatro años de formación educativa.
Hugonnier señaló que en el caso de México y Turquía, el nivel de gasto por estudiante, inferior al de los otros Estados de la OCDE, puede explicar unos resultados muy inferiores.
Pero puntualizó que esa regla no se puede aplicar en absoluto de forma generalizada, y otro responsable del estudio, Eric Charbonnier, apostilló que "no hay garantías de que aumentando el gasto se van a mejorar los resultados".
El mejor ejemplo es el de Finlandia, que obtiene los mejores resultados con diferencia, con un nivel de gasto por alumno inferior al de una docena de países, en particular Estados Unidos, Suiza, Noruega, Austria, Islandia, Dinamarca, Italia, Suiza o Francia.
El informe PISA de 2006 se centró en la evaluación de los conocimientos científicos, que se añadió a las de las habilidades en matemáticas y en lectura, asuntos centrales de los realizados en 2003 y 2000 respectivamente.
Para 2009, se prepara un primer examen de las capacidades de los alumnos de 15 años en tecnologías de la comunicación.
egc
Hay 4 años de diferencia de formación entre mexicanos y finlandeses
Las diferencias por nivel de conocimiento en ciencias entre los alumnos finlandeses de 15 años y los mexicanos de esa misma edad, primeros y últimos en la clasificación de la OCDE, equivalen a cuatro años de formación.
La información la dio hoy en conferencia de prensa Bernard Hugonnier, uno de los responsables del informe PISA sobre la evaluación del nivel de formación de los 30 estados integrantes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y de otros 27 países, que en total representan el 90 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) mundial.
Los alumnos finlandeses encabezaron la lista con 563 puntos, seguidos de los de Hong Kong (542), Canadá (534), Taiwán (532), Estonia y Japón (531 cada uno).
México era el último de los 30 países de la OCDE con 410 puntos, por detrás incluso de Turquía (424) y Grecia (473), y también por debajo de otros países que no pertenecen al conocido como el "Club de los países desarrollados", como Chile (438) y Uruguay (428).
No obstante, peores calificaciones que los estudiantes mexicanos obtuvieron los de otros tres países latinoamericanos que participaron en el estudio: Argentina (391), Brasil (390) y Colombia (388).
Los más de 150 puntos que separan a Finlandia de México equivalen a unos cuatro años de formación educativa.
Hugonnier señaló que en el caso de México y Turquía, el nivel de gasto por estudiante, inferior al de los otros Estados de la OCDE, puede explicar unos resultados muy inferiores.
Pero puntualizó que esa regla no se puede aplicar en absoluto de forma generalizada, y otro responsable del estudio, Eric Charbonnier, apostilló que "no hay garantías de que aumentando el gasto se van a mejorar los resultados".
El mejor ejemplo es el de Finlandia, que obtiene los mejores resultados con diferencia, con un nivel de gasto por alumno inferior al de una docena de países, en particular Estados Unidos, Suiza, Noruega, Austria, Islandia, Dinamarca, Italia, Suiza o Francia.
PISA en español
El Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos de la OCDE (PISA, por sus siglas en inglés), tiene por objeto evaluar hasta qué punto los alumnos cercanos al final de la educación obligatoria han adquirido algunos de los conocimientos y habilidades necesarios para la participación plena en la sociedad del saber. PISA saca a relucir aquellos países que han alcanzado un buen rendimiento y, al mismo tiempo, un reparto equitativo de oportunidades de aprendizaje, ayudando así a establecer metas ambiciosas para otros países.
Las pruebas de PISA son aplicadas cada tres años. Examinan el rendimiento de alumnos de 15 años en áreas temáticas clave y estudian igualmente una gama amplia de resultados educativos, entre los que se encuentran: la motivación de los alumnos por aprender, la concepción que éstos tienen sobre sí mismos y sus estrategias de aprendizaje. Cada una de las tres evaluaciones pasadas de PISA se centró en un área temática concreta: la lectura (en 2000), las matemáticas (en 2003) y las ciencias (en 2006); siendo la resolución de problemas un área temática especial en PISA 2003. El programa está llevando a cabo una segunda fase de evaluaciones en el 2009 (lectura), 2012 (matemáticas) y 2015 (ciencias).
La participación en PISA ha sido extensa. Hasta la fecha, participan todos los países miembros, así como varios países asociados. Los estudiantes son seleccionados a partir de una muestra aleatoria de escuelas públicas y privadas. Son elegidos en función de su edad (entre 15 años y tres meses y 16 años y dos meses al principio de la evaluación) y no del grado escolar en el que se encuentran. Más de un millón de alumnos han sido evaluados hasta ahora. Además de las pruebas en papel y lápiz que miden la competencia en lectura, matemáticas y ciencias, los estudiantes han llenado cuestionarios sobre ellos mismos, mientras que sus directores lo han hecho sobre sus escuelas.
Una vez completada la primera fase de nueve años, PISA continuará el seguimiento del rendimiento de los alumnos en tres áreas temáticas principales, pero también buscará profundizar su introspección sobre las evaluaciones venideras. Hará esto mediante el desarrollo de mejores formas de seguimiento del progreso de los alumnos, haciendo posibles comparaciones más precisas entre el rendimiento y la instrucción, y haciendo uso de evaluaciones informatizadas. Estas innovaciones serán exploradas inicialmente como componentes suplementarios y opcionales de PISA, pero que serán integradas al núcleo del programa en aquellos casos en que se considere apropiado.
El Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos de la OCDE (PISA, por sus siglas en inglés), tiene por objeto evaluar hasta qué punto los alumnos cercanos al final de la educación obligatoria han adquirido algunos de los conocimientos y habilidades necesarios para la participación plena en la sociedad del saber. PISA saca a relucir aquellos países que han alcanzado un buen rendimiento y, al mismo tiempo, un reparto equitativo de oportunidades de aprendizaje, ayudando así a establecer metas ambiciosas para otros países.
Las pruebas de PISA son aplicadas cada tres años. Examinan el rendimiento de alumnos de 15 años en áreas temáticas clave y estudian igualmente una gama amplia de resultados educativos, entre los que se encuentran: la motivación de los alumnos por aprender, la concepción que éstos tienen sobre sí mismos y sus estrategias de aprendizaje. Cada una de las tres evaluaciones pasadas de PISA se centró en un área temática concreta: la lectura (en 2000), las matemáticas (en 2003) y las ciencias (en 2006); siendo la resolución de problemas un área temática especial en PISA 2003. El programa está llevando a cabo una segunda fase de evaluaciones en el 2009 (lectura), 2012 (matemáticas) y 2015 (ciencias).
La participación en PISA ha sido extensa. Hasta la fecha, participan todos los países miembros, así como varios países asociados. Los estudiantes son seleccionados a partir de una muestra aleatoria de escuelas públicas y privadas. Son elegidos en función de su edad (entre 15 años y tres meses y 16 años y dos meses al principio de la evaluación) y no del grado escolar en el que se encuentran. Más de un millón de alumnos han sido evaluados hasta ahora. Además de las pruebas en papel y lápiz que miden la competencia en lectura, matemáticas y ciencias, los estudiantes han llenado cuestionarios sobre ellos mismos, mientras que sus directores lo han hecho sobre sus escuelas.
Una vez completada la primera fase de nueve años, PISA continuará el seguimiento del rendimiento de los alumnos en tres áreas temáticas principales, pero también buscará profundizar su introspección sobre las evaluaciones venideras. Hará esto mediante el desarrollo de mejores formas de seguimiento del progreso de los alumnos, haciendo posibles comparaciones más precisas entre el rendimiento y la instrucción, y haciendo uso de evaluaciones informatizadas. Estas innovaciones serán exploradas inicialmente como componentes suplementarios y opcionales de PISA, pero que serán integradas al núcleo del programa en aquellos casos en que se considere apropiado.

No hay comentarios:
Publicar un comentario